Pasan los días

Pasan los días mientras te extraño, te pienso y te olvido.

Momentos en los que el recuerdo de tu respiración me invade y la suavidad detu boca tosca y tierna.

Mis caderas recuerdan tus manos y la forma como se aferraban a mi piel.

Mis manos recuerdan tu pecho, tu abdomen, tu espalda, tus piernas, tu cara y tu sexo.

Mi piel recuerda tu calor, la temperatura de tu cuerpo bajo las cobijas.

Allí donde la realidad eramos nosotros dos y vívidamente, mi nariz recuerda tu aroma y la sensación de recorrerte lentamente con la melancolía de intentar grabar algo transitorio, efímero, como una estrella fugaz, como un rayo.

Solo ocurriste una vez, lo sabía, lo sé.

Por eso con tristeza te acaricié la última vez mientras pensaba con dolor cuán hermoso sería seguir habitando la vecindad de tu mirada.

Mi corazón recuerda tus besos tiernos, tu amor, tu apoyo.

Recuerda con nostalgia tu voz al sonar de la guitarra, y todos tus esfuerzos por aferrarte a mí.

Ámbos noa aferramos el uno al otro, sin equivocarnos intentamos ir en contra de las circunstancias, contradecir la realidad, jugar con la probabilidad para volvernos a encontrar.

Pasan los días y me aferro a tu recuerdo, único lugar donde eres mío y donde me escabuyo del tiempo que insiste en borrarte.

Te grabé con los sentidos y será difícil olvidarte. 

Sin embargo poco a poco, lentamente, está ocurriendo y me duele.

Fuimos dos enamorados construyendo un universo entero bajo una cobija.

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